
14 de mayo de 2026
Golpe de calor en faena: cómo se previene en cuadrillas de campo
Equipo técnico de CONFURCA
Trabajar sobre 32 grados con overol, casco y botas: qué pasa en el cuerpo, cómo se detecta a tiempo y qué controles funcionan en obra.
El personal de obra en Zulia, Anzoátegui o Monagas trabaja buena parte del año por encima de los 32 grados, con overol de manga larga, casco y botas de seguridad. En esas condiciones el cuerpo pierde líquido mucho más rápido de lo que la sed avisa.
La sed llega tarde
Cuando aparece la sensación de sed ya se perdió alrededor del dos por ciento del peso corporal en líquido. Con esa pérdida bajan la concentración, el tiempo de reacción y la coordinación. En una actividad donde se maneja herramienta de corte, se dirige un izamiento o se trabaja en altura, eso es un riesgo operacional, no solo un tema de salud.
Del golpe de calor hacia atrás
El golpe de calor es el final de una secuencia que empieza mucho antes. Primero aparecen calambres, después el agotamiento por calor con mareo, náusea y piel fría y húmeda. Si la persona sigue expuesta, el cuerpo deja de regular la temperatura y la situación se vuelve una emergencia médica.
Todas las etapas previas son visibles para un compañero atento. Por eso el control efectivo no es individual, es de cuadrilla: cada quien vigila al de al lado.
Qué funciona en obra
Beber de forma programada y no por sed, en cantidades pequeñas y frecuentes, antes que un litro de golpe en el descanso. Tener agua fresca accesible en el frente de trabajo, no a diez minutos de camino. Sombra disponible para la rotación de pausas. Y ajustar la programación para que las tareas de mayor esfuerzo caigan en las primeras horas de la mañana.
Las bebidas azucaradas y el café no reponen igual, y el consumo de alcohol la noche anterior llega a la jornada siguiente como un déficit acumulado.
Una responsabilidad compartida
La empresa pone la logística: agua, sombra, hielo, pausas y supervisión. El trabajador pone el hábito. Ninguna de las dos partes alcanza sola.
En una faena de ocho o diez horas bajo el sol, la hidratación es parte del equipo de protección personal, aunque no se vea.
